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Alopecias: cuando la caída del cabello necesita una evaluación dermatológica.

  • Foto del escritor: Dra. Sofía Marín Luna
    Dra. Sofía Marín Luna
  • 21 ago
  • 2 min de lectura

La caída del cabello es una de las consultas más frecuentes en dermatología. Aunque perder algunos cabellos diariamente forma parte del ciclo normal del pelo, cuando la caída es excesiva, persistente o aparecen zonas con menor densidad, es importante identificar la causa.


El término alopecia engloba un grupo muy amplio de enfermedades caracterizadas por la pérdida o disminución del cabello. No todas tienen el mismo origen, evolución ni tratamiento, por lo que no existe un único tratamiento para todas las personas.


Entre las formas más frecuentes se encuentra la alopecia androgenética, que puede presentarse tanto en hombres como en mujeres y está relacionada con factores genéticos y hormonales. Se caracteriza por una disminución progresiva de la densidad capilar y puede comenzar de manera gradual.


Otra forma frecuente es la alopecia areata, una enfermedad en la que el sistema inmunológico ataca los folículos pilosos. Puede producir áreas bien delimitadas de pérdida de cabello y, en algunos casos, también afectar cejas, pestañas u otras zonas del cuerpo.


También existen las alopecias cicatriciales, un grupo de enfermedades en las que la inflamación puede ocasionar daño permanente del folículo piloso y, por lo tanto, pérdida definitiva del cabello en las áreas afectadas. Su diagnóstico y tratamiento oportunos son especialmente importantes para evitar la progresión.


Por otro lado, algunas personas presentan una caída de cabello generalizada conocida como efluvio telógeno, que puede aparecer después de situaciones como enfermedades, cirugías, pérdida importante de peso, estrés físico, cambios hormonales o determinados medicamentos. En estos casos, identificar el desencadenante es fundamental.


El diagnóstico de una alopecia comienza con una historia clínica detallada y una exploración del cuero cabelludo. La tricoscopia es una herramienta muy útil que permite observar estructuras del cabello y del cuero cabelludo que no pueden identificarse a simple vista. Dependiendo de cada caso, pueden ser necesarios estudios de laboratorio e incluso una biopsia.


Uno de los errores más frecuentes es comenzar tratamientos por cuenta propia sin conocer primero el diagnóstico. La caída del cabello puede tener múltiples causas y un tratamiento adecuado para una alopecia puede no ser útil —e incluso no ser conveniente— para otra.


Por ello, ante una caída persistente, pérdida de densidad, aparición de zonas sin cabello, comezón, dolor, descamación o cambios en el cuero cabelludo, es recomendable acudir con un dermatólogo.


La alopecia no es una sola enfermedad. Identificar qué tipo de alopecia presenta cada paciente es el primer paso para establecer un tratamiento adecuado y preservar, cuando sea posible, la salud y la cantidad de cabello.

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